Cuencos tibetanos PDF Imprimir E-mail

07-_Cuencos_Tibetanos

También llamados, cuencos cantores, campanas tibetanas, cuencos japoneses, etc.Partiendo de una aleación de siete metales cada uno de ellos es afinado individualmente en meditación, para despertar sus sonidos milenarios y así alcanzar su propósito de armonizar y elevar la vibración de quien los toca. Tienen una forma y un temple especiales que les permite sonar al ser frotados en su borde con una vaqueta de madera. Producen una gama de sonidos armónicos o sobretonos (un sonido fundamental del cual se desprenden otros más agudos que guardan una relación armónica entre sí) y tienen una sonoridad que perdura por largo tiempo expandiéndose por todo el ambiente, cambiando la vibración de su entorno. Se utilizan en meditación y reequilibrio energético. En su vibración podemos percibir la intención con que fueros creados y el respeto por estos Sonidos Sagrados y los métodos tradicionales de elaboración. Su forma característica facilita la expansión de sus vibraciones, destacándose la calidez de su sonido fundamental combinado con la pureza de sus armónicos medios. Permiten generar una sonoridad intensa y su tamaño determina el tono de su sonido fundamental, siendo en el modelo chico el más agudo.
Según el gran maestro bodhisattva tibetano Gwalwa Karmaza, los cuencos cantores del Tíbet emiten el sonido del vacío, que es el sonido del universo manifestándose. Son el símbolo de lo incognoscible y como aleación datan de la época del buddha histórico, Shakyamuni (560-480 a C.). Los orígenes de los cuencos tibetanos y su historia detallada se pierden en el pasado lejano y seguramente es un regalo de la religión chamánica Bon, que existía en el Tíbet varios siglos antes de la llegada del budismo. Tradicionalmente los cuencos tibetanos se utilizaban para la meditación y la sanación en los monasterios de monjes.